miércoles, 16 de abril de 2014

Para mi primo Francisco



Quisiera renacer en la escultura de una diosa, perderme en las ondas de la divinidad, y observar a los tristes mortales. Poder ser portador de aliento y permanecer en la muerte toda la vida.
Esperar la noche para rehacer los días, repartir caridades en la humana razón. Recomponer el suelo, las flores y curar las heridas de un mundo devastado por el sarcasmo.
Conceder los dones de la satisfacción, superar con destreza la culpa por coraje. Conservar la madurez que te da la galaxia divina, y laurear al hombre que sortea peligros en su día a día.
Mas soy mortal, de carne y hueso, la sangre me corroe y pudre mis sueños, no puedo hacer nada que no me haya sido impuesto. Sólo soñar me queda en el paraíso de los muertos, y esperar al nuevo amanecer más allá de mi tuétano.
Consolarme con el sol, con el calor de las mañanas, y arrebujarme en mi manta particular, por la noche, cuando el ambiente se templa.
Sólo me queda mi alma de bruja y la potestad de volar hasta donde no alcanza la vista… despertar del sueño a otra vida en que a ras de suelo, arrastraré mi amargura.

No hay comentarios: